Sevilla y Triana, amor dividido en dos orillas, dos ciudades. Para muchos, Triana es considerada como una ciudad independiente y al cruzar el puente no se va al otro del río, sino «a Sevilla». Según la leyenda, la diosa Astarté, que fue perseguida por Hércules, cegado de amor por ella, escapó al otro lado del río y allí fundó Triana. Triana ha estado poblada desde la antigüedad, pero no fue hasta el año 1171, cuando el barrio comenzó a florecer. Fue entonces cuando el puente flotante edificado sobre barcos se construyó para unir las dos orillas, y el Castillo de San Jorge se erigió para proteger el puente que más tarde sirvió como sede de la Inquisición española. El castillo está parcialmente derruido, pero bajo el mercado de Triana, se pueden visitar hoy día sus ruinas.
La historia tras el nombre de Triana no carece de controversia. Algunos creen que el nombre deriva de las palabras «Tri», tres en latín y «Ana» río en la lengua celtibérica, ya que el río separaba en tres la zona por la que pasaba. Otros afirman que proviene del emperador romano Trajano, pues los árabes eran Atrayana o Athariana, y la evolución de Traiana-Trajano-Triana llegó a nombrar este área de la ciudad.
Triana es el lugar de nacimiento de toreros, cantantes, artistas, alfareros y marineros. Por el flujo constante asociado a la inmigración y la emigración por su cercanía al mar, se forjó su carácter tan particular. Es el mejor lugar tanto del pasado como del presente para los interesados en la cerámica; el 90% de toda la cerámica que se puede ver alrededor de la ciudad se hizo en Triana. Esto se debía a la proximidad al río, pero también porque los humos tóxicos llegaban a Sevilla. Hoy en día es un excelente lugar para comprar los hermosos azulejos y cerámicas típicas de Sevilla, Andalucía y España.
Muchos toreros famosos nacieron en Triana y también es uno de los lugares donde nació el Flamenco. El flamenco es una mezcla de música andaluza y romaní. Aún hoy, un gran número de los artistas flamencos son romaníes y los que no lo son, la mayoría son andaluces o por lo menos descendientes de andaluces. Esto convierte al flamenco en un arte andaluz. Por lo tanto, este es el lugar para ver un espectáculo de flamenco o aprender sobre el flamenco. Cada año miles de personas vienen a Sevilla para aprender a bailar o tocar la guitarra flamenca. Cantar flamenco es difícil. No sólo es necesario tener un español fluido, sino que además es necesario poseer la voz ronca específica para cantar este género.
La calle Betis, que es el nombre antiguo del río Guadalquivir, es conocida como la calle más fotografiada, carismática y simbólica de la ciudad. Con sus fachadas de colores con el río justo en frente y el hermoso puente de Triana justo al lado. Tiene la ventaja de sus maravillosas vistas, si estás disfrutando de una bebida refrescante con tapas tendrás justo enfrente la Torre de la Giralda y la Torre del Oro. Paralelo al río por el puente de Triana, estaba también el lugar donde se fabricaba el jabón en el pasado. Este lugar también era vulnerable a las inundaciones, pero hoy en día es un mercado de artesanía durante los fines de semana donde exponen y venden sus trabajos los artísticas locales. Triana no es muy conocida entre los turistas, pero vale la pena la visita para conocer la auténtica Andalucía.